Formación traducción judicialHoy he querido entrevistar a María Bercianos sobre la última formación especializada que ha cursado: el título propio de Traductor-Intérprete Judicial (DU traducteur-interprète judiciaire), otorgado por la École supérieure d’interprètes et de traducteurs (ESIT).

María Bercianos es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Pontificia de Comillas, titular del Máster en Derecho y Negocio Marítimo por la Universidad Pontificia de Comillas y del título propio de Traductor-Intérprete Judicial por la ESIT. Es traductora especializada en el ámbito jurídico, marketing, ingeniería industrial, turismo y ocio, y traductora jurada de francés. Puedes contactar con ella a través de su web traduccionesbitacora.com.


Hola, María. En primer lugar, muchas gracias por haber aceptado compartir tu experiencia aquí, con mis lectores. ¿Nos puedes presentar brevemente en qué consiste esta formación?

Hola, Lucie. En primer lugar, gracias a ti por darme esta oportunidad.

El DU traducteur-interprète judiciaire impartido por la ESIT es una formación dirigida a traductores e intérpretes titulados, intérpretes de lengua de signos, traductores e intérpretes que acaban de ser nombrados experts (concepto más o menos similar al de nuestra figura de traductor e intérprete jurado) y a personas con una titulación equivalente al grado o superior (bac + 3). Está abierto a personas de todas las nacionalidades y países.

El curso tiene dos objetivos principales: por un lado, adquirir y ampliar conocimientos dentro del ámbito jurídico y judicial francés y, por el otro, trabajar la técnica de la interpretación judicial.

El programa de asignaturas, además de todo lo que he comentado anteriormente, se puede encontrar en este enlace.

El curso se imparte los viernes (de 18.00 a 21.00 h) por la tarde y sábados durante todo el día (de 10.00 a 17.00 h), cada 15 días durante 4 meses (con pequeños descansos por festivos nacionales); en total son 8 sesiones. Ello implica viajar con frecuencia a París o trasladarse temporalmente allí.

Desde mi punto de vista, es una formación que exige mucho trabajo personal y una gran labor de investigación, que te lleva a sumergirte en el mundo del Derecho Comparado (que a mí, me encanta). ¡Ah! Y es importante también conocer o haber oído hablar de la Théorie Interprétative, desarrollada por Seleskovitch, Lederer y Delisle, según la cual la traducción es un acto de comunicación basado en el concepto del sentido.

 

¿Los temas abordados fueron nuevos o ya los habías estudiado en la carrera? ¿Crees que esta formación es complementaria a la especialidad de Traducción Jurídica?

En la licenciatura de TeI se tiene la primera toma de contacto con la traducción jurídica. En los dos años que dura la asignatura, se intenta abarcar la mayoría de las ramas del Derecho mediante la traducción de documentos de diversa índole. De este modo, se está obligado a estudiar y a documentarse para cada texto, y así descubrir e ir trabajando las diferentes especialidades. También se tiene una asignatura de Derecho Comparado, que sirve de complemento a la de Traducción Jurídica, ya que en ella se enseñan nociones básicas de Derecho.

En la formación de la ESIT, la atención se concentra principalmente en el Derecho Penal (que, si mal no recuerdo, fue el que menos trabajamos durante la carrera), si bien se hace un repaso somero del Derecho Mercantil y de Familia; esto es, de las principales fuentes de conflicto que se resuelven en los tribunales franceses, en las que puede tener que intervenir un traductor o intérprete. Esto sería la base teórica del curso. Luego todo ello está orientado a interpretar, mediante simulaciones de interpretación en los juicios o en interrogatorios de la policía o del juez instructor, por ejemplo, a las que asisten un fiscal, tres jueces (président y assesseurs), un secretario judicial de verdad, y nosotros, los alumnos, que asumíamos los diferentes roles (intérprete-imputado). Todo ello bajo la supervisión de dos intérpretes judiciales en activo.

Quiero destacar que todas las asignaturas, a excepción de aquellas sobre documentación, eran impartidas por profesionales del sector (abogados, jueces, policías, fiscales, notarios, agentes judiciales). Ellos nos contaban en qué consistía su función, cómo era su día a día, en qué situaciones actuaban y cómo lo hacían, qué esperaban del intérprete, etc. Solo en dos ocasiones nos dieron clase unas traductoras: una de ellas, especializada en traducción económica, para presentarnos brevemente la especialidad y, la otra, para hacer un ejercicio práctico tipo, con el objetivo de prepararnos para el trabajo de fin de curso.

 

He podido ver en el plan de estudios que se analizan los fundamentos de la organización de la justicia en Francia. ¿Es necesario tener conocimientos básicos sobre ello, y del Derecho Francés en general, antes de empezar esta formación?

En mi clase había de todo: personas especializadas y no especializadas, intérpretes de conferencia que estaban explorando nuevas vías, traductores e intérpretes judiciales que solo trabajaban en ese ámbito…

Sí creo que es necesario tener unos conocimientos básicos en general, no solo sobre la organización de la justicia francesa. Aunque imagino que se da por supuesto, también es muy importante dominar el sistema jurídico y la organización judicial del país a cuyo idioma se traduce.

Como ya he comentado, al final ejerces mucho Derecho Comparado, y es fundamental tener unos conocimientos sólidos que te permitan seguir investigando para tener la certeza de que vas por buen camino. En otros casos, esto es importante para detectar las lagunas y poder ponerles solución (que también es muy gratificante).

La formación es breve, al menos para mi gusto, y va muy rápida, por lo que cuantos más recursos tengas, mejor para avanzar, tanto en clase como por tu cuenta.

 

Me imagino que cursar esta formación te habrá permitido hacer networking con compañeros afincados en Francia. ¿Qué opinión tienes del sector de la traducción en el país vecino?

Lo cierto es que sí, se hace mucho networking y se conoce a personas de otras nacionalidades, cuyas circunstancias son diferentes. Resulta muy enriquecedor. Evidentemente, todas ellas mantienen un vínculo más o menos estrecho con Francia, por lo que tenemos un punto en común.

En nuestro sector, en Francia hay de todo, como aquí. Hay mucho descontento con la organización de la interpretación judicial: como pronto, reciben el pago por los servicios prestados dos años más tarde; las tarifas son muy bajas, etc. Entiendo que, más o menos, nos quejamos de las mismas cosas, solo que, visto desde nuestro punto de vista, se podría considerar que ellos, en algunos aspectos, son unos privilegiados. Y si lo comparamos con la situación de este sector en Alemania, hay un abismo. Allí la profesión del intérprete judicial está regulada y la valoran de otra manera. De hecho, tuvimos una profesora francesa afincada allí, que trabaja no solo en el mundo de la interpretación judicial, sino también por mejorar las condiciones de esta especialidad, a la que la organización en Francia le parecía un desastre. Por lo cual, como en todo, hay muchas formas de hacer las cosas y se puede aprender de todas ellas.

Aun así, creo que, por lo común, la profesión está mejor valorada en todos los sentidos. Quizá me he llevado esa impresión por estar rodeada de traductores e intérpretes, no lo sé.

En general, me ha parecido que he formado parte de un grupo solidario, con muchas ganas de aprender unos y de otros, y de compartir.

 

En pocas palabras, y a modo de resumen, ¿qué es lo que más y lo que menos te gustó de esta formación?

A grandes rasgos, me han encantado los contenidos que trataban específicamente sobre aspectos de la organización jurídica y judicial, impartidos por profesionales del sector, y las simulaciones de interpretación.

Me han sobrado algunas clases de documentación, que me resultaron largas y poco novedosas. Quizá si les hubiesen dado otro enfoque, mi opinión sería distinta. También creo que algunas clases han ocupado demasiado tiempo; por ejemplo, tres horas para explicar en qué consiste la función de agente judicial, mientras que otras se han quedado muy cortas, como puede ser la clase impartida por Mme Monjean-Decaudin, directora del CERIJE, que duró una hora y media. Incluso en este caso, puedo sacar algo positivo, porque me dejó tan buen sabor de boca que sigo muy de cerca su trabajo.

 

Sé que eres inquieta, siempre buscando aprender por tu cuenta y formarte para ser mejor profesional. ¿Cuál es tu próximo objetivo? ¿Tienes otra formación en mente?

Lo cierto es que sí. Esta formación me ha dado el impulso que necesitaba para sumergirme de pleno en el mundo del Derecho, así que para febrero de 2015 (ahora estoy fuera de plazo) me matricularé en el grado de Derecho. Mi intención no es dedicarme a ello profesionalmente, sino destinar más tiempo a estudiar e investigar ambos sistemas, el francés y el español. Al fin y al cabo, el Derecho refleja una realidad social y necesita del idioma para expresarla. Quiero consolidar la base que ya he adquirido y seguir descubriendo que, cada vez que avanzo un poco, aún me queda mucho por aprender.

 

¡Muchísimas gracias, María!

Si tienes más preguntas sobre esta formación o si tú también has seguido este curso y quieres compartir tu experiencia con los demás, el espacio de comentarios está abierto más abajo. ¡Gracias!

 


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