Si quieres especializarte en traducción jurídica, es probable que hayas pensado en cursar un máster en la materia y, por tanto, te hayas planteado preguntas como las siguientes:

  • ¿Debería cursar un máster nada más terminar la carrera o más adelante?
  • ¿Un máster me ayudará a conseguir más clientes?
  • ¿Qué máster debería elegir?
  • ¿Realmente se puede estudiar un máster en línea? ¿Es compatible con otras actividades?

Máster Oficial en Traducción Institucional

Dentro de la amplia oferta de posgrados en traducción que ofrecen las universidades, el Máster Oficial en Traducción Institucional de la Universidad de Alicante llama la atención de muchos aspirantes a traductores jurídicos.

No me detendré en presentarte esta formación en línea. Encontrarás toda la información que necesitas en el sitio web de la universidad, incluidos el plan de estudios y el programa de las asignaturas.

Cursé este máster en 2009-2010. Para mí fue el detonante para cambiar el enfoque de mi carrera, de jurista en un bufete a traductora autónoma.

A menudo, recién licenciados en Traducción e Interpretación me piden opinión sobre este máster y, como no soy licenciada en TeI sino en Derecho, he pensado que sería interesante hacer una entrevista en grupo a antiguos alumnos.

Te presento a Lourdes, Pierre y Rai

Lourdes YagüeLourdes Yagüe (@LYLtraductora) cursó el máster en 2011-2013. Fundadora de LYL Traducción y Gestión, es traductora jurada de inglés, traductora de inglés y francés a español especializada en traducción jurídica, económica y marketing. También forma parte del equipo de Negocia, Vende, Traduce, que muy pronto iniciará su segunda edición.

Pierre CoutinPierre Coutin (@pctraduccion) es traductor jurado de francés y traduce del inglés y castellano al francés. Tuvo la oportunidad de cursar la primera convocatoria del Máster en Traducción Institucional en 2008-2009. Lo puedes localizar en su web www.pctraduccion.com. Además de su actividad como traductor autónomo, colabora con la empresa Human Level Communications como consultor SEO externo en lengua francesa.

Raimundo RizoRaimundo Rizo (@rairizo) cursó el máster en 2009-2010. Es traductor jurado de francés y traduce del inglés, francés y catalán al castellano. Es autor del blog Letras de sastre y cuenta sus caminatas en el blog Caminar por caminar.

 

Paso la palabra a mis compañeros.

 

¿Los temas abordados fueron nuevos o ya los habíais estudiado en la carrera? ¿Creéis que esta formación es complementaria a la licenciatura en Traducción e Interpretación?

Lourdes: Algunas asignaturas, como por ejemplo, Ordenamientos Jurídicos Comparados o Traducción para los Organismos Internacionales eran del todo nuevas para mí. La primera, porque el temario era puramente sobre Derecho, y eso me vino muy bien para mi especialidad; la segunda, porque se centraba exclusivamente en el método de trabajo de la ONU y la UE. El resto de las asignaturas eran parecidas a lo que ya había visto en la licenciatura (como Corrección y Edición de Textos, Traducción Jurada o Traducción en el Ámbito Económico), pero de una forma más exhaustiva y con mucho más contenido práctico.

En general, el plan de estudios de este máster me pareció muy completo y totalmente centrado en la práctica de la traducción jurídica y económica. Por eso precisamente me apunté. Creo que complementa muy bien al plan de la licenciatura para aquellos traductores que quieran dedicarse a estos ámbitos.

 

Pierre: El Máster en Traducción Institucional se puede dividir en dos partes: una primera con asignaturas comunes para todas las lenguas y otra con las asignaturas disponibles según la lengua extranjera elegida.

En el marco de las asignaturas comunes abordamos y profundizamos algunos temas que ya habíamos visto muy por encima durante la licenciatura, como la teoría de la traducción, la deontología, los aspectos profesionales, el análisis discursivo de la traducción y aspectos informáticos necesarios para la práctica profesional de la traducción. Estas asignaturas me sirvieron para reforzar, ampliar y poner en práctica esos conocimientos, y los foros de discusión, moderados por el profesorado, nos permitieron debatir sobre cuestiones muy interesantes, como por ejemplo la ética y otros temas relacionados con el mundo de la traducción. También nos permitieron abordar temas nuevos y muy enriquecedores, como la corrección y la edición profesional de textos.

En cuanto a las asignaturas específicas por Lengua, abordamos en profundidad temas que había elegido durante la carrera, como el ordenamiento jurídico comparado, la traducción jurada o la traducción económica, lo que me ayudó a ampliar y completar mis conocimientos en aspectos que no habíamos visto durante la carrera. Además, el máster tiene un carácter muy práctico que resulta muy útil en traducción cuando uno se acaba de sacar la licenciatura. Las otras asignaturas disponibles en francés que elegí fueron completamente nuevas para mí, ya que trabajamos sobre temas como la traducción para los organismos internacionales, la traducción para la exportación y la traducción para la propiedad intelectual.

 

Rai: En términos generales, el máster aborda en profundidad contenidos que la licenciatura en Traducción e Interpretación plantea de un modo más superficial. Por otra parte, hay otras materias, fundamentalmente teóricas, que son totalmente inéditas si las comparamos con la formación que ofrece la licenciatura.

Por último, el máster sigue el camino de especialización jurídica y económica esbozado ya en la licenciatura, por lo tanto, se trata de una formación de continuidad, perfectamente adecuada a los planes originales de la carrera de Traducción e Interpretación.

 

A veces resulta complicado saber exactamente qué nos trae clientes y nos ayuda a posicionarnos en el mercado, si antiguos compañeros de la carrera, recomendaciones de clientes, formación cursada, etc. En vuestro caso, ¿creéis que este máster ha sido clave en el desarrollo de vuestra actividad?

Lourdes: Si lo ha sido no sabría darte ejemplos concretos porque no me han llegado trabajos como consecuencia directa de este máster, pero sé que me ha abierto más puertas y me ha dado más credibilidad en mi especialización que si no lo hubiese cursado.

Sí podría decirse que ha sido clave para avanzar en mi actividad como autónoma, porque me ha aportado mucha seguridad en mí misma como traductora, ya que en este máster (al contrario que en la licenciatura) sí recibía mis traducciones corregidas y con sugerencias del profesor, y eso me permitió aprender mucho e ir viendo los resultados de mi trabajo. Considero que estar seguro de la calidad del trabajo de uno es fundamental a la hora de ofrecer nuestros servicios profesionales.

Además de todo eso, con este máster he tenido la oportunidad de conocer a mucha gente y hacer nuevos amigos en esta (aparentemente) solitaria profesión.

 

Pierre: En mi opinión, se consigue clientes por una serie de factores, y no por el mero hecho de tener un título u otro. Es verdad que, en muchas ocasiones, los títulos que aparecen en nuestro currículum influyen en la decisión de las agencias o empresas de traducción, pero lo fundamental es tener los conocimientos y las competencias necesarias que nos van a permitir prestar unos servicios profesionales de calidad, fiables y acordes con las expectativas de nuestros clientes.

Personalmente, al acabar la licenciatura me sentía demasiado inexperto para lanzarme al mundo laboral de la traducción, bastante duro, por cierto, dada la falta de regulación y la competencia salvaje que hay en este sector de servicios. Por tanto, aparte de completar mi currículum, creo que el Máster en Traducción Institucional me aportó conocimientos y competencias reales que me faltaban para poder emprender mi carrera profesional y ofrecer mis servicios con más seguridad y profesionalidad.

 

Rai: No podría afirmar con rotundidad que el máster haya sido clave en mi acceso al mercado de traducción, sino que, más bien, debería decir que ha sido un valioso complemento a la hora de encontrar clientes. Es difícil asegurar taxativamente que un posgrado vaya a garantizar trabajo en un futuro más o menos cercano, máxime cuando la oferta de títulos de esta naturaleza ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos y la nómina actual de egresados está desbordada por completo.

Creo que sería conveniente desterrar la fórmula trasnochada de «títulos = trabajo» y sustituirla por la elección meditada de posgrados útiles y coherentes, es decir, aquellos que solo aporten valor real a nuestro bagaje profesional. Lo demás es tratar de engrosar el currículum sin mayor pretensión que adornar un folio con un diploma más.

 

¿Creéis que es mejor cursar este máster directamente después de la licenciatura o quizá es preferible tras una primera experiencia profesional?

Lourdes: En general, no recomendaría a nadie lanzarse a un máster nada más terminar la carrera ni cursarlo «porque sí» (ya sea este máster o cualquier otro). Puede que tener un máster fuese antes un elemento diferenciador, pero ahora no garantiza la consecución de un trabajo. Creo que es un tipo de formación que debería realizarse por convicción más que por convención, y para eso es necesario darse un tiempo para poder observar, probar e ir descubriendo hacia dónde queremos tirar de verdad. Estudiar un máster exige mucho esfuerzo (tanto económico como mental); por eso más vale que tengamos claro hacia dónde nos queremos dirigir.

Por supuesto, habría que ver la situación de cada uno. Si uno ya lo tiene claro como el agua, adelante, pero, en mi opinión, es mejor observar primero. En mi caso, yo me apunté cuando ya estaba trabajando y vi claro que esta especialización me gustaba.

 

Pierre: Para mí, el máster fue un complemento necesario a la licenciatura y me permitió adquirir más confianza para poder ofrecer, como profesional autónomo, unos servicios de traducción en temas especializados con más garantías. Los encargos de traducción son, en gran mayoría, textos muy específicos de temas muy diversos, y las asignaturas de traducción en temas especializados que se cursan durante los cuatro años de carrera no bastan para poder garantizar unos servicios profesionales nada más acabar la carrera. Por tanto, creo que para un traductor autónomo que empieza ahora es casi imprescindible cursar un complemento de formación.

Este máster puede resultar también muy útil e interesante para un profesional en activo que quiera reforzar sus conocimientos en temas de traducción jurídica y económica, siempre y cuando tenga la posibilidad de compaginarlo con su actividad laboral.

 

Rai: Es una pregunta recurrente con una respuesta poco concluyente: depende. ¿Además de traductor eres jurista? Lo más probable es que estés mucho más preparado para aterrizar en el mercado de la traducción que un recién licenciado que ha optado por cursar el itinerario jurídico-económico. Sin embargo, es obvio que la licenciatura es incapaz de configurar traductores plenamente especializados en cualquier materia —incluida la rama jurídica, evidentemente—, ya que su cometido es, en esencia, mostrar al alumnado los diferentes caminos de especialización.

Por último, creo que nunca se debería cursar un máster con el único objetivo de dilatar la inmersión en el mercado laboral. Podría ser una fuente de insatisfacciones y frustraciones a medio o largo plazo. Si uno considera que está preparado para dar el paso, el miedo y las inseguridades no deben ser paralizantes.

 

El modo en que está organizada esta formación (en línea) logra que sea llamativa, sobre todo, para aquellos que trabajan, ya sea por cuenta propia o como asalariados. ¿Cómo conseguisteis compaginar el máster con otras actividades?

Lourdes: Para mí fue clave que este máster fuera a distancia. Si no, no hubiese podido cursarlo, ni por horarios (yo estaba trabajando en una agencia a tiempo completo) ni por ubicación (el máster lo imparte la Universidad de Alicante, y yo vivo en Madrid). Gracias a eso lo pude compaginar pero, aun así, también hay que decir que hace falta mucha disciplina para estudiar por cuenta propia. Es bastante duro llegar cansada de trabajar, después de todo el día, y tener que ponerse a estudiar y hacer trabajitos en lugar de echarse en el sofá. Pero lo «bueno» de este máster es que se imponían fechas de entrega semanales. Pongo «bueno», entre comillas, porque en realidad fue un infierno de estrés y agotamiento, pero no puedo negar que gracias a eso fui capaz de llevarlo al día y de obligarme a hacer las tareas, por muy cansada que estuviese.

 

Pierre: El carácter virtual del máster da la posibilidad de organizarse como mejor le convenga a cada uno, y, aunque hay que seguir el ritmo de entrega de los trabajos de las asignaturas impuesto por el profesorado, esta forma de enseñanza no presencial da más libertad y resulta más fácil de compaginar con otras actividades.

En esa época trabajaba en otro sector a tiempo parcial y pude seguir el máster sin que resultase un rompecabezas, pero recuerdo que algunos alumnos del máster y profesionales de la traducción en activo tuvieron más dificultades cuando tenían más trabajo.

Las asignaturas se desarrollan sobre un periodo de dos a tres semanas, y el ritmo del máster es bastante intenso. Dado que no hay clases presenciales, la carga de trabajo personal es más elevada que en la enseñanza presencial, y lo importante, en mi opinión, es respetar los plazos, las consignas y, sobre todo, no acumular retrasos. De esta forma, se puede llevar sin problema y compaginar con otras actividades, aunque supongo que se complica mucho si se trata de un trabajo a tiemplo completo.

 

Rai:  El máster exige una dedicación constante y, por tanto, su conclusión depende de la tenacidad del alumno.

En mi caso, lo cursé en un solo año y logré compaginarlo con un trabajo como asalariado. Hoy por hoy, no recomiendo esta opción porque implicó una carga excesiva de trabajo y una difícil asimilación de las asignaturas. Una vez obtenido el título, tuve que repasar todas aquellas materias en las que no había podido profundizar adecuadamente durante el año académico para así aprovechar las enseñanzas del posgrado. Mi consejo es concederse el tiempo suficiente para absorber con eficacia el volumen de trabajo que demanda este máster.

 

En pocas palabras, y a modo de resumen, ¿qué es lo que más y lo que menos os gustó de este máster?

Lourdes: De este máster me gustaron muchas cosas: todas las asignaturas del programa eran relevantes e iban directas al grano; en ese sentido salí con mejor sabor de boca que con la licenciatura. Además, el máster se cursa asignatura por asignatura, en lugar de todas a la vez, y eso me permitió sacar mucho más provecho de cada una de ellas. También cabe destacar la cercanía de los profesores, su disponibilidad para resolver consultas y el hecho de recibir las correcciones de las traducciones. Es algo que digo siempre: para mí, la mejor forma de aprender es con el feedback de quien revisa el trabajo de uno.

Lo que menos me gustó fue el agobio de los plazos. Creo que estaban demasiado ajustados en el tiempo, teniendo en cuenta que la mayoría de los alumnos trabajaban a la vez, por lo que no disponían de todo el día para dedicarlo solo al máster. Es cierto que, en tal caso, te dan la opción de realizar el máster en dos cursos académicos en lugar de en uno, pero aun así… todo me resultó demasiado ajustado.

 

Pierre: El Máster en Traducción Institucional inició su andadura justo cuando me licencié. Me gustaba mucho la traducción jurídica, pero sentía que necesitaba más formación. Sin embargo, tras la licenciatura no podía seguir yendo a la universidad, por lo que la puesta en marcha de este máster en enseñanza virtual fue perfecta para mí. Era justo lo que necesitaba. Por lo tanto, empecé el máster con mucha ilusión, y creo que cumplió con mis expectativas en cuanto a la calidad de la enseñanza y del profesorado, muy bueno, por cierto, aunque es verdad que siempre se pueden subrayar algunos puntos que se podría mejorar o aspectos que eché en falta.

El lado virtual fue para mí muy importante, ya que sin eso no habría podido seguir esta formación. Fue muy útil para aprender a organizarse para trabajar en grupo sin reunirse físicamente y ponerse en la piel de un traductor autónomo. Paradójicamente, eché en falta poder reunirmecon mis compañeros para conocerlos en persona e intercambiar impresiones y reflexiones sobre el máster. Creo que habría sido muy positivo organizar dos o tres encuentros a lo largo del año.

El poder estudiar, debatir y hacer prácticas de grupo con profesionales de la traducción en activo, que seguían como yo el máster, fue otro punto muy positivo de ese curso. Creo que esta mezcla de alumnos profesionales y no profesionales, y los debates que se inician en los distintos foros de las asignaturas es otro punto muy interesante de esta enseñanza.

 

Rai: Lo mejor: el trabajo en equipo, la gestión real de un proyecto de traducción de gran volumen y la confrontación de los textos legislativos y ordenamientos jurídicos de los diferentes países.

Lo peor: los planteamientos teóricos sugeridos al inicio del máster le restan protagonismo a los contenidos prácticos. El máster debería tener todavía más en cuenta aquellos aspectos funcionales que entroncan directamente con el día a día del traductor profesional.

 

¡Muchísimas gracias a los tres!

Si tienes más preguntas sobre esta formación o si tú también has seguido este máster y quieres compartir tu experiencia con los demás, el espacio de comentarios está abierto más abajo. ¡Gracias!


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